Feliz 400 cumpleaños de la Parroquia San Pedro Apóstol de Oreña

7 de Noviembre de 2008

El pasado domingo día 19 de octubre se celebró el Feliz cumpleaños de la Iglesia Parroquial  San Pedro Apóstol de Oreña. 400 años son muchos años y el Feliz cumpleaños tenía que ser muy grande como grandes fueron los actos en su honor.

Parroquia San Pedro Apóstol de Oreña

Los actos consistieron en una Eucaristía concelebrada por el Sr. Obispo de Santander con el Párroco, Arcipreste y sacerdotes del Arciprestazgo Virgen de la Barquera. Cantada por la Coral Salvé de Laredo y presentada por el autor del ambón conmemorativo del 400 aniversario, bendecido por el Sr. Obispo.

Autoridades presentes en los actos: El Director General de  Cultura del Gobierno Regional de Cantabria D. Justo Barreda, el Alcalde del Ayuntamiento de  Alfoz de Lloredo acompañado de varios Concejales y el Comandante de la Guardia Civil.

Concierto de la Coral Salvé con su repertorio de antología pejina unas cuatro o cinco interpretaciones, entre ellas “la lancha marinera la tengo que pasar” y también La Salve rociera.

Placa entregada por el Alcalde Don Enrique Bretones al Párroco D. José Ramón. El Obispo D. Vicente y D. Justo Barreda acompañan al Párroco.

Ambón conmemotativo, obra de Roberto López, tesorero de la Asociación San Tito.

A la izquierda, los concelebrantes escuchando la actuación de la Coral Salvé. A la derecha, un componente de la Coral sobre el nuevo ambón.

Después de la Eucaristia se invitó a todos los presentes a un Vino español en la carpa y también hubo actuaciones de “Vecinos del Concejo de Rudagüera”.

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Presentación de Roberto López en el 400 aniversario de la Parroquia San Pedro Apóstol de Oreña

" “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de dios” mt4

Gracias Sr Obispo por acompañarnos en este día tan importante y fundamental para la historia de este humilde pueblo de Oreña. Gracias a todos los sacerdotes que nos acompañan, a todas las autoridades  y gracias como no, a nuestro pueblo de Oreña, a todos los vecinos que conforman cada uno de sus dispersos barrios, pero que nos encontramos unidos hoy en la Casa común de todos ellos, vecinos de pueblos limítrofes y amigos y familiares.
 Todos juntos celebraremos hoy la Eucaristía, muerte y resurrección del Señor Jesús, presencia del Señor Jesús.
Su Resurrección, más que un final feliz es como un principio imparable que nos ilumina y lanza a un desenlace, a un futuro nuevo y mejor. Desenlace y futuro misteriosos que nos une a los precedentes y nos alienta a sembrar mejores intenciones, a las que dejaremos al partir de este mundo, no con destino ciego y vacío, sino con la esperanza de quien siempre permanece.
La presencia del Señor  es lo que nos alienta, alimenta y anima, es lo que nos impulsa a obrar como cristianos y a conseguir el milagro de vivir como peregrinos a La Casa del Padre Eterno.
A mí me tocó nacer en una familia cristiana de este pueblo y con toda mi voluntad, cariño y responsabilidad, acepté la labor, que nuestro Párroco D. José Ramón me encomendó, de realizar este ambón desde el que os hablo, para conmemorar el cuarto centenario de nuestra Iglesia Parroquial y que hoy será  solemnemente bendecido por nuestro querido Obispo, como señal de esta fiesta de Acción de Gracias y huella imborrable de que un día como hoy, 19 de octubre, y un año como este, 2008, se celebró en Oreña, que este pueblo, generación tras generación, siglo tras siglo, supo cuidar, engalanar y embellecer su querida iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y aceptó el compromiso de continuar haciéndolo.
A modo de guión en el tiempo, os relataré cronológicamente los hechos acaecidos a lo largo de la historia que fueron afectando y moldeando la forma y dimensión de este lugar querido por todos. Son la Memoria de la Fé de este pueblo.

Antes del año 1111, nuestro pueblo se llamaba Valle de Horennia, perteneciente a Condes y Señores que tenían la propiedad de la tierra y señoreaban sobre los que la trabajaban, los cuales no tenían casi ni nombre. Había en este lugar una pequeña  capilla, de la que como único testigo mudo, nos queda su puerta de entrada, la  que llamamos puerta Nº1, la más antigua.

Desde el 19 de septiembre de 1111, gracias a la Reina Dña. Urraca, que cedió sus propiedades en este Valle, a la Iglesia de San Pedro “pro anima patris mei” (esto es, para que se rezara por el bien descanso eterno de su Padre), empezó a crecer la iglesia físicamente, con la puerta Nº2 situada dentro del actual portal  y se levantó la torre (fijandose en la forma de la de la Colegiata de nuestra vecina Villa de Santillana. En esta época se le conoce a nuestro pueblo con el nombre de “Villa de Oregna”.

En 1544 se independizan del Duque del Infantado, junto con los demás Valles del momento y se incorporó a Alfoz de Lloredo.

En 1577 ya se celebran los concejos del pueblo en el portal de esta Iglesia de San Pedro y esto les llevaría a ampliarla al doble de su longitud y altura, tal y como hoy la conocemos, concluyendo las obras en 1608. Hace 400 años.

En 1871, Amós de Escalante la citaría en su obra “Costas y Montañas”: “En el centro de Oreña, solitaria sobre un campizo blanqueada la iglesia de Oreña, y de su ancho umbral parten serpenteando a lo largo de la verde mies las sendas que traen hasta los sagrados ámbitos a los feligreses de sus seis apartados barrios….”

En 1956, se celebró una gran fiesta al ser reconstruida después de la Guerra Civil, con un hijo del pueblo como Maestro de obras, D.Constantino Ruiz y siendo el Párroco, Don David Ruiz Rabre.

Es ya, en 1990 cuando siendo Párroco D. Cirilo, se acometió la última remodelación profunda de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol de Oreña, que se ha realizado hasta la fecha. Contó para ello con el trabajo de la juventud del pueblo  y con el de otros vecinos y vecinas de Oreña y con sus aportaciones económicas, pero sobre todo y desde el inicio al final de las obras, contó con un grupo de cinco mujeres y algún hombre que trabajaron diariamente durante meses, encaramándose con andamios a lo alto de estas bóvedas, a la torre del campanario o donde fuera menester. Era habitual escuchar decir a D. Cirilo que, ”como se notaba que la obra la estaban haciendo en la casa de Dios”, puesto que nunca se hicieron ningún daño, ni ocurrió ninguna desgracia. Pero el tiempo pasa y de aquello hace ya 18 años y el tejado de esta iglesia lo ha notado. La fiesta conmemorativa  que celebramos hoy aquí todos juntos, nos debe hacer reflexionar, a cada cual en su ámbito y en la medida de sus posibilidades, sobre que, nada estaríamos celebrando hoy, si generación tras generación, año tras año, no habría habido en el camino, gente comprometida con el mantenimiento de esta Casa de Dios en Oreña, y es nuestro deber histórico hacerla perdurar en el tiempo.

Pocos nombres señalados como parte de esta Historia que os he enumerado pero mucha gente detrás. Todos la miramos, con nuestros ojos y con el corazón, como los peregrinos y pasajeros que cruzan el pueblo y van de camino a un destino personal, general y hasta universal. Pero hay muchos que la contemplan con recuerdos entrañables de su niñez y con cuidados especiales.

San Pedro Apóstol, esta iglesia y Parroquia de Oreña es lo que identifica más allá de todo lo pasajero, a los que pensamos y creemos en el Dios de San Pedro y todos los santos, en el Dios de Jesucristo, maestro y Salvador en la fé que  nuestros antepasados dejaron viva en nuestros corazones.
Aquí nos encontramos para recordar……, para celebrar…….,para alegrarnos……., para dar gracias a Dios. Por eso tenemos que seguir cuidándola, para que no se acabe con nosotros, para que perdure hasta que
Dios quiera. Que siga siendo ahora y siempre: motivo de Fé (algo más que lo que produce el trabajo, algo más que la historia y la  Naturaleza). Motivo de esperanza (algo que va mas allá de lo físico y psíquico, mas allá de lo  que se consigue). Motivo de amor (donde aprendamos el amor que Dios nos tiene y  donde lo compartamos con nuestros semejantes), y desde hoy y por siempre,

MOTIVO DE ALEGRÍA "

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